En nuestra bodega, llevamos tres generaciones elaborando vino de pitarra con la misma pasión y dedicación que nuestro abuelo. Para nosotros, un vino es como un hijo: hay que cuidarlo, tratarlo y mimarlo, porque si no le prestas atención se pone malo. Por eso, seleccionamos las mejores uvas de la región de Extremadura, las fermentamos con el máximo cuidado y las criamos en barricas de roble durante el tiempo necesario para que alcancen su máximo potencial. Estamos orgullosos de ver nuestro producto cuando estamos fuera de casa comiendo en cualquier restaurante. Para nosotros, es la mejor satisfacción saber que nuestro vino de pitarra está siendo disfrutado por personas de todo el mundo.
La elaboración artesanal de nuestro vino de Pitarra de Cáceres
LA COSECHA: LA MAGIA DE NUESTRAS TIERRAS
La cosecha es la recolección de la uva en su momento óptimo de maduración. Es una fase crucial que determina la calidad del producto final.
LA FERMENTACIÓN: EL REPOSO DE NUESTROS CALDOS
El roble aporta notas complejas y elegantes, que dan al vino de pitarra cuerpo, estructura y redondez. En nuestra bodega, utilizamos barricas de roble francés y americano para crear vinos únicos e irresistibles.
LA COPA: LA EXPERIENCIA SENSORIAL
La copa de vino debe ser de cristal fino, para que los aromas del vino de pitarra puedan viajar libremente. El tallo largo de la copa evita que el calor de la mano altere la temperatura del vino.
LA CATA: EL ARTE DE LA DEGUSTACIÓN
La cata es la evaluación sensorial del vino a través de la vista, el olfato, el gusto y el tacto. Es una actividad compleja que requiere de práctica y experiencia.
Los Vinos de Agapita Rubio
Desde los fértiles valles de la Ribera del Guadiana hasta las imponentes laderas de la Sierra de Gredos, Extremadura se erige como la cuna del vino español, donde la historia y la cultura de esta bebida milenaria se entrelazan en cada copa.